7 de enero de 2016

El tiempo en movimiento (presentación)

Durante el desafío de los 30 días de 2014 me surgio una duda y una inquietud. La idea de realizar un juego basado en Momo comenzó a tomar sentido en mi cabeza.  Me acababa de releer el libro, me llamaba mucho la atención los personajes la narración la crítica social. Todo lo que una lectura más adulta deja entrever de este cuento. 

Poco a poco fui comentando las cosas con una y otra persona de mi circulo más cercano, ideas para la ambientación. Que si crear una ciudad o un universo, si crear un sistema o adaptar uno ya creado. Poco a poco aparecieron ideas algunas se eliminaron con el tiempo y otras han sido más desarrolladas. Aún en pañales os presento el inicio del juego. 

La Ciudad

Esta es una ciudad repleta de gente. Me gusta pasear entre los grandes rascacielos observando como cada nueva construcción intenta separarse del bullicio de las calles elevándose más y más. Desde ellos la vista desciende sobre un cúmulo de edificios hasta donde alcanza la vista. Es un buen sitio para pasar el invierno, los edificios altos protegen del frío viento y los cajeros están calentitos. Sin embargo en verano son mejores las afueras. Dormir al raso en noches cálidas viendo el mar de estrellas sobre mi cabeza. Es hermoso y además la gente es más amable en las afueras. 

Aquí siempre hay alguien. Algunos se paran a su paso por mi lado y me dan una moneda. Otros miran con desprecio a ese desdichado vagabundo que les observa. Pero eso es sólo hasta que saco mi instrumento, cuando mi acordeón suena ya sea en el metro o en la calle todos se paran a escuchar. Muchas veces los niños intentan sentarse a mi alrededor mientras los padres con prisas les tiran del brazo pasado unos segundos. Algunos ancianos me piden canciones de épocas pasadas. Pero a todos les gusta la música.

Así es mi ciudad y sus habitantes o al menos lo eran. Empecé a notar cosas extrañas, al principio solo eran dos o tres personas luego el número fue aumentando. Gente que siempre se paraba a escuchar ahora ya no lo hacía. Cada vez el tiempo era más y más relevante y yo menos. Pase de ser un acordeonistas a ser ese estorbo que no me deja pasar. El tiempo está cambiando, no se como ni porqué, pero está cambiando. Es como si ya no hubiese tiempo para disfrutar. 


Mario